victor albornoz
Hace cuatro años que Víctor Albornoz (32) fundó Bioinnova, una empresa con sello I+D+i, que busca solucionar problemas a pequeñas empresas y ofertar productos con valor agregado. Ingeniero Civil Químico de la U. de Concepción, en 2014 fue ganador del premio Innovador del Año que otorga  Corfo y el Gobierno Regional y ahora se posiciona entre los 100 jóvenes líderes que la Revista Sábado de El Mercurio nomina cada año. 21/12/2015
TALENTO REGIONAL: PROFESIONAL UFRO ES RECONOCIDO COMO UNO DE LOS 100 LÍDERES DEL AÑO POR LA REVISTA EL SÁBADO DE EL MERCURIO

 

Hace cuatro años que Víctor Albornoz (32) fundó Bioinnova, una empresa con sello I+D+i, que busca solucionar problemas a pequeñas empresas y ofertar productos con valor agregado. Ingeniero Civil Químico de la U. de Concepción, en 2014 fue ganador del premio Innovador del Año que otorga Corfo y el Gobierno Regional y ahora se posiciona entre los 100 jóvenes líderes que la Revista Sábado de El Mercurio nomina cada año. 

“Es un orgullo para el trabajo que realizo. Me motiva trabajar en la región y contribuyendo al desarrollo de la I+D+i en la UFRO”, dice respecto de este último reconocimiento.

Actualmente Víctor trabaja parte de su tiempo como ejecutivo de proyectos en la Dirección de Innovación y Transferencia Tecnológica de la UFRO, mientras que el resto lo dedica a su empresa, buscando clientes, conversando con empresarios y promoviendo las bondades que tiene Bioinnova.

La razón de su elección radica en el talento que ha puesto para que Bioinnova despegue en el concierto regional, y el sello de este emprendimiento es buscar soluciones tecnológicas para hacer del reciclaje una alternativa sustentable. “Creo que trabajar con ciencia y tecnología, y vincular ambas con la empresa es el motivo por el cual fui elegido. Mi objetivo es buscar falencias o carencias que puedan tener algunas empresas y ayudarlas a mejorar sus procesos productivos”, comenta.

Actualmente, Bioinnova concentra sus esfuerzos en la producción de biodiésel a partir de aceites y el mayor desvelo de Víctor es encontrar empresas o personas que quieran reciclar este tipo de residuos, porque esa es la principal materia prima que utiliza para la producción del combustible, que se comercializa con el transporte público de Temuco.

Pero para llegar a este punto del emprendimiento, Víctor ha trabajado al alero del knowhow de la UFRO y con la ayuda de los doctores Rodrigo Navia y Robinson Betancourt, paulatinamente ha mejorado su propio expertise. “Por la vía de los proyectos es que tratamos de introducir nuevas tecnologías en diversos procesos o crear nuevos productos; por ejemplo ahora detectamos que para el rubro de la salmonicultura o desechos de residuos peligrosos se necesitan estanques con características especiales y en eso estamos ahora, fabricando un contenedor especial de fibra”, añadió.

Problema de reciclaje y llamado

Y es que apostar por una idea al final tiene recompensa. Bioinnova busca mejorar sus capacidades productivas, pues el mercado está asegurado. “Producimos alrededor de dos mil litros de biodiésel, que hacemos a partir de reciclaje de aceites de frituras y en estos momentos estamos optimizando el uso de insumos que utilizamos para su fabricación (metanol y soda caústica) a la vez de apoyar con la disminución de residuos biológicos”, dijo.

La planta de reciclaje de aceites está ubicada en el Kilómetro 9 del Camino Viejo a Cajón, y la idea es aumentar la capacidad de respuesta a la demanda. “Pero para eso necesitamos que más gente, cuando quiera desechar sus aceites o grasas, nos llamen. Nosotros hacemos el retiro gratis, así que mi llamado es que nos conozcan y confíen en nosotros”, concluyó.