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Invitado por el Proyecto Fondecyt que lidera la Dra. Eugenia Vinet, creador del concepto que modificó las bases de las etapas de la vida definidas por los psicólogos, visitó la UFRO y explicó por qué las personas hasta los 29 años aún no son adultas. 19/08/2016
DR. JEFFREY ARNETT, CREADOR DEL CONCEPTO ADULTEZ EMERGENTE: “TENER MÁS DE 18 AÑOS NO SIGNIFICA SER ADULTO”

 

Invitado por el Proyecto Fondecyt que lidera la Dra. Eugenia Vinet, creador del concepto que modificó las bases de las etapas de la vida definidas por los psicólogos, visitó la UFRO y explicó por qué las personas hasta los 29 años aún no son adultas.

En el año 2000, el Dr. Jeffrey Arnett revolucionó el mundo de la psicología al publicar en la revista American Psychologist un artículo que introdujo el término “Adultez Emergente”, el cual se refiere al período que va desde los 18 a los 29 años.

Tuvo la osadía de plantear que había “algo” especial que sucedía en esa etapa de la vida y que no se dejaba de ser adolescente para ser adulto de un día para otro. Apareció una nueva etapa en el desarrollo humano, relevante, que solo empezó a cobrar fuerza a principios de siglo.

Invitado por el Proyecto Fondecyt que lleva a cabo la Dra. Eugenia Vinet y un grupo de investigadores UFRO, Arnett llegó hasta la universidad para conversar sobre este nuevo concepto ante más de 500 “adultos emergentes”.

Sus veinticinco años de estudios dedicados al tema han hecho de él un referente a nivel mundial, y lo han llevado a indagar porqué se produjo este cambio y cómo se habla de este nuevo término en distintas partes del mundo.

Las revoluciones del siglo pasado lo cambiaron todo

Según sus investigaciones, en la última mitad del siglo XX, las sociedades más industrializadas cambiaron dramáticamente, y ese cambio también fue experimentado por sus habitantes, haciéndose mucho más notorio en ese periodo que comprende la adolescencia y los fines de los años veinte.

“Descubrí todo esto mientras investigaba. La psicología habla de infancia, niñez, adolescencia, adultez y ancianidad, pero mis entrevistados no entraban en ninguna de ellas. No eran adultos porque no habían terminado de estudiar, vivían con los padres, no tenían un trabajo estable, no tenían hijos. Entonces concluí que necesitaban un nuevo concepto que los reflejara, porque tener más de 18 años no significa ser adulto”.

Las historias de vida, relatos familiares comunes dan cuenta que a principios del siglo pasado y hasta la década de 1950, la mayoría de las personas a los 20 años eran consideradas adultas: eran independientes, trabajaban y tenían hijos.

Arnett explica que hay cuatro revoluciones que hicieron que este panorama se modificara: la revolución tecnológica, la revolución sexual, el movimiento femenino y el movimiento juvenil.

La revolución tecnológica hizo que la mano de obra se hiciera prescindible, por lo tanto los jóvenes dejaron e salir a trabajar y poco a poco comenzaron a especializarse. Luego, la aparición de la píldora anticonceptiva y control de natalidad empoderaron a las mujeres, el cambio hizo que la actividad sexual y reproducción dejaron de ser dupla y se abrió el paso a la convivencia.

No conforme con estos cambios, la sociedad experimentó el movimiento femenino, donde la entrada de la mujer al mundo laboral cambio el orden de las cosas y ellas empezaron a ser independientes y a planear su vida de manera distinta. Finalmente, los movimientos juveniles dieron cuenta de una ambivalencia respecto de la adultez: no son púberes, pero se piensan a sí mismos de otra manera.

Cuando todo es posible

Hoy los jóvenes en vez de acceder al matrimonio y la paternidad en los primeros años de la década de los veinte, la mayoría de los jóvenes posponen esas transiciones por lo menos hasta los treinta años, y pasan ese período en una exploración constante, donde se hacen preguntas, buscan “quienes son”, y prueban diferentes posibilidades en el amor y el trabajo.

Arnett, describe cuatro características que los definen: exploración de la identidad, inestabilidad, enfoque en sí mismos, sentirse “en medio” y optimismo.

“Es un periodo de la vida que está lleno de cambios, buscan un trabajo que los haga felices desechando el tema del dinero, buscan la independencia, el alma gemela y se identifican con aquello de soy adultos en algunas formas y otras no. También siempre están a la búsqueda de posibilidades y la sensación que de todas formas, la vida se va a solucionar”, dice. “Aquí es cuando a pesar de la ansiedad o sentimientos depresivos ellos sienten que todo es posible”.

Los adultos emergentes chilenos

Poco se sabe de ellos, razón por la cual la Dra. Vinet lleva a cabo la investigación “Adultez emergente y variables socioculturales y de salud mental en universitarios chilenos”, pero según algunos datos previos –centrados en estudiantes UFRO- se estima que el 30,6% de los entrevistados son primera generación en acceder a la enseñanza superior, el 89,2% provienen de la zona sur (La Araucanía, BíoBío y Los Lagos) y el mayor porcentaje de ellos (59,2%), creció en ciudades grandes y medianas. Sólo un 43,1% declara práctica religiosa. De ellos, un 50,6% es evangélico, un 47,6% es católico y un 1,8% adscribe a otra creencia, un 57,9% se declara soltero y un 40,2% en una relación de pareja o convivencia, mientras que el 95,4% no tiene hijos y solo un 34,3% viven independientes de los padres.

Datos que concuerdan con la primera impresión de Arnett: “Veo que la importancia de la relación entre padres e hijos. Los chilenos adoran a sus hijos, viven con ellos durante muchos años. En Estados Unidos a los 18 años muchos de ellos dejan sus hogares, sin importar si te vas a estudiar o no”.

La fuerte influencia de la iglesia católica es otro tópico que ha llamado la atención del científico, especialmente en materia sexual.

Chile tiene la edad promedio más alta de la región cuando se trata de contraer matrimonio: 32 años. “Es más alto que en Estados Unidos. En el año 2000 la edad era de 27 y en poco más de una década, subió en 5 años. Eso es muchísimo, entonces vale la pena preguntarse qué es lo que pasa en este país”, concluyó.

La atención académica por este período se ha disparado en los últimos años, y ahora es denominado Adultez Emergente entre los estudiosos del desarrollo humano en diversos campos, incluyendo la psicología, la sociología, la antropología, la medicina y la educación.

El libro del Dr. Arnett “Adultez Emergente: El sinuoso camino desde finales de la adolescencia y a través de los años veinte”, fue publicado en 2004 por Oxford University Press. 

 

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