NeuroHack 2026 premió cinco soluciones para anticipar crisis en niños neurodivergentes

Tras una semana de trabajo, NeuroHack 2026 cerró con la premiación de cinco prototipos desarrollados por estudiantes de la Universidad de La Frontera para responder, mediante tecnología y análisis de datos, a un desafío vinculado con la neurodivergencia infantil.

Estudiantes de pre y postgrado de la Facultad de Ingeniería y Ciencias de la Universidad de La Frontera participaron en NeuroHack 2026, instancia que los convocó a desarrollar soluciones capaces de identificar patrones asociados a episodios de desregulación y contribuir a anticipar posibles crisis en niños neurodivergentes.

La iniciativa fue organizada por la Dirección de Postgrado e Investigación FICA, la Dirección de Pregrado FICA, los proyectos InES de Género UFRO y Ciencia 2030 UFRO, en colaboración con Bluba SpA (Blue Balance). Durante una semana, las y los participantes trabajaron en equipos junto a académicas tutoras, abordando un problema propuesto directamente desde la empresa.

Para Sonia Salvo Garrido, directora de Postgrado e Investigación de la Facultad de Ingeniería y Ciencias, la vinculación entre estudiantes, academia y empresa constituye uno de los principales componentes formativos de la experiencia.

“Sin duda, esta actividad que vincula este trío, estudiantes, academia y empresa, es de vital importancia para la formación de nuestros estudiantes. Alumnas y alumnos ponen en práctica su conocimiento para resolver un problema real de la empresa”, señaló.

Un desafío surgido desde una necesidad concreta

El desafío trabajado durante NeuroHack 2026 fue planteado por Bluba, una plataforma creada para apoyar a niños y adolescentes neurodivergentes, conectando a sus familias con los equipos de atención y facilitando el intercambio de información entre quienes participan de su acompañamiento. La herramienta busca mejorar la comunicación entre familias y profesionales y concentrar antecedentes que permitan dar seguimiento a cada niño o adolescente.

A partir de la información que recopila la plataforma, la hackatón desafió a las y los estudiantes a desarrollar soluciones tecnológicas que permitieran reconocer patrones asociados a episodios de desregulación y avanzar hacia la posibilidad de anticiparlos.

El origen de esta necesidad está estrechamente relacionado con la experiencia de Pamela, CEO y fundadora de Bluba: “El desafío nace porque yo soy mamá de un niño autista y me he visto enfrentada a estas situaciones de desregulación de mi hijo. La verdad es que, como padres, incluso nos cuesta a veces identificar qué puede provocar estas crisis, que ocurren a diario. Así que el desafío nace por ese lado, porque queremos lograr anticipar desregulaciones o crisis conductuales en nuestros niños neurodivergentes”.

Durante una semana, los equipos trabajaron sobre este problema desde distintas aproximaciones y desarrollaron los prototipos que posteriormente fueron presentados en la jornada final.

Entre las estudiantes que integraron equipos ganadores estuvo María Fernanda Martínez Valdés, estudiante de Ingeniería Civil en Biotecnología: “Nosotros asumimos este desafío y planteamos una interfaz que recopilara estos datos y que pudiera predecir una crisis de desregulación emocional utilizando los datos proporcionados y otros que buscamos en la literatura o generamos. Finalmente, además de predecir, buscamos identificar distintos escenarios, personalizados para cada niño y de acuerdo con su desarrollo, para identificar estrategias que le puedan servir específicamente”.

Jacqueline Sobarzo Riquelme, también estudiante de Ingeniería Civil en Biotecnología e integrante de uno de los equipos reconocidos, destacó el desafío que significó participar por primera vez en una hackatón y trabajar en una problemática que se alejaba de su ámbito habitual de formación.

Durante el proceso, el acompañamiento de su tutora permitió a su equipo incorporar factores relevantes para el desarrollo de su propuesta, entre ellos los ruidos y la regulación del sueño. “Todo eso nos ayudó a tomar en cuenta factores relevantes para nuestra aplicación”, señaló la estudiante.

De ocho propuestas a cinco equipos premiados

Al término de la semana de trabajo, las ocho propuestas fueron presentadas en la jornada final de NeuroHack 2026 y cinco de ellas fueron premiadas. La convocatoria contempló $2 millones distribuidos entre los cinco mejores prototipos, con $1 millón para el primer lugar, $500 mil para el segundo, $300 mil para el tercero y $100 mil para el cuarto y quinto lugar.

Para Jacqueline Sobarzo, el reconocimiento cerró una semana marcada por el trabajo conjunto y la necesidad de resolver dificultades técnicas que eran nuevas para las integrantes de su equipo.

“Este premio, para mí y para nuestro equipo, es una gran alegría, porque fue una semana difícil, en la que todas teníamos cosas externas a la hackathon que hacer, pero aun así logramos encontrar el tiempo para llevar esto a cabo. También fue un desafío complejo porque para todas era algo nuevo programar una página web, pero se logró gracias al trabajo en conjunto”, afirmó.

María Fernanda Martínez destacó, por su parte, la posibilidad de trabajar bajo presión y enfrentarse a problemas que trascienden el ámbito académico. “La verdad es que es muy motivante poder salir de nuestra zona de confort, probar distintas experiencias, funcionar bajo presión y ver cómo resolvemos desafíos que realmente tienen las personas a nuestro alrededor”, sostuvo.

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