La inteligencia artificial está transformando la manera en que las personas trabajan, se relacionan y producen conocimiento. Sin embargo, comprender su impacto exige ir más allá de sus capacidades técnicas y de la rapidez con que permite ejecutar tareas. ¿Qué significa ser humano en un contexto de creciente automatización? ¿Cómo distinguir entre información correcta e incorrecta? ¿Qué responsabilidades tienen las universidades, sus investigadores y sus académicos frente a esta transformación?
Estas fueron algunas de las preguntas que marcaron el seminario “El Impacto de la Inteligencia Artificial en las Ciencias Sociales y las Humanidades”, que propició un espacio de encuentro entre distintas disciplinas para abordar críticamente uno de los principales desafíos del mundo contemporáneo.
La actividad reunió las perspectivas del Dr. Julio Fenner, el Dr. Samuel Herrera y la Dra. Ania Cravero, académicos de la UFRO, junto al Dr. Daniel Loewe, de la Universidad Adolfo Ibáñez. A través de sus ponencias, los especialistas analizaron las implicancias de la inteligencia artificial desde distintas disciplinas, como la matemática, la filosofía y la informática, abordando también sus desafíos en relación con el conocimiento y la condición humana.
Más allá de la eficiencia: comprender al ser humano frente a la IA
Desde una perspectiva matemática, el Dr. Julio Fenner, en su ponencia “Desafíos de contemplar al ser humano a la luz de la Inteligencia Artificial”, abordó los desafíos que plantea esta tecnología y la necesidad de reconsiderar el lugar del ser humano en un escenario de acelerada transformación.
Si bien la inteligencia artificial permite agilizar numerosos procesos, su utilización no elimina la necesidad del trabajo intelectual humano. Por el contrario, plantea nuevas exigencias relacionadas con la capacidad de evaluar la información, distinguir lo correcto de lo incorrecto y comprender los alcances y limitaciones de los sistemas que se utilizan.
El académico destacó, además, que la incorporación del lenguaje ha ampliado transversalmente el alcance de esta tecnología, haciéndola parte de múltiples actividades humanas. Esta expansión plantea la necesidad de examinar sus implicancias desde distintas perspectivas y de abrir espacios de conversación que permitan comprender y afrontar colectivamente los desafíos que vienen.
Una mirada crítica desde la filosofía
El Dr. Samuel Herrera, a través de su exposición “Reflexiones clásicas desde el escepticismo ante el problema de la Inteligencia Artificial”, propuso aproximarse a este fenómeno desde el escepticismo clásico y moderno, una perspectiva que invita a examinar críticamente aquello que se da por conocido y a investigar los problemas desde distintas aristas.
Su planteamiento puso el acento no solo en las capacidades de la inteligencia artificial o en su eficiencia, sino también en las interrogantes que permanecen abiertas frente a su desarrollo y a su influencia en el mundo contemporáneo.
En este contexto, el académico relevó el valor de generar instancias de diálogo entre especialistas de diferentes áreas, donde sea posible discutir con apertura y profundidad las inquietudes que surgen en torno a la ciencia y el conocimiento.
“Si la universidad no hace estos conversatorios, no estamos haciendo universidad”, señaló, valorando que el Núcleo genere espacios para el encuentro, la reflexión y el intercambio de perspectivas.
El rol de investigadores y académicos en la era de la inteligencia artificial
La Dra. Ania Cravero, en su ponencia “El nuevo rol del investigador: orientador y orquestador del conocimiento en la era de la inteligencia artificial”, abordó los desafíos que esta transformación plantea para quienes se desempeñan en la investigación y la formación universitaria.
Desde su experiencia como ingeniera informática, destacó el valor de encontrarse con especialistas de las ciencias sociales y las humanidades para examinar el desarrollo de la inteligencia artificial desde perspectivas diferentes a la estrictamente técnica.
Para la investigadora, esta interacción permite enriquecer la comprensión del fenómeno, evaluar sus implicancias y reflexionar sobre el papel que deben asumir los académicos e investigadores en un escenario donde las herramientas tecnológicas avanzan rápidamente.
La velocidad de estos cambios hace especialmente necesario detenerse a pensar qué lugar ocuparán las personas en los procesos de generación y evaluación del conocimiento, así como cuáles serán las responsabilidades de las universidades frente a las nuevas posibilidades y los desafíos que plantea la inteligencia artificial.
El valor de encontrarse entre disciplinas
El seminario también contó con la participación del Dr. Daniel Loewe, de la Universidad Adolfo Ibáñez, quien presentó la ponencia “La IA y la imbecilización de los sapiens” incorporando una mirada crítica sobre las posibles consecuencias de la inteligencia artificial para las capacidades humanas.
La diversidad de perspectivas permitió ampliar la conversación más allá de los aspectos técnicos y funcionales de estas herramientas, incorporando preguntas sobre el pensamiento, el conocimiento, la autonomía intelectual y las responsabilidades que acompañan su utilización.
Este encuentro refleja el trabajo del Núcleo en Ciencias Sociales y Humanidades de la UFRO por generar espacios donde distintas disciplinas puedan encontrarse, contrastar perspectivas y construir preguntas compartidas frente a los desafíos contemporáneos.
Elizabeth Ossandón Contreras
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