Hablar del futuro de la salud es también hablar del presente que aún no vemos. Con esa invitación, la académica de la Universidad de La Frontera, Dra. Pamela Leal Rojas, participó en el Congreso Futuro 2026, realizado la semana pasada en Santiago. Fue la única expositora de la UFRO en esta edición, donde presentó una mirada clara sobre cómo la investigación biomédica está impulsando una medicina más preventiva, apoyada en nuevas tecnologías y en una comprensión más profunda del cuerpo humano.
En el bloque “La revolución biomédica”, la investigadora del Centro de Excelencia en Medicina Traslacional (CEMT-UFRO) y directora del Doctorado en Ciencias mención Biología Celular y Molecular Aplicada, planteó un cambio de enfoque que definió el tono de su intervención: “Olvidémonos por estos 15 minutos de la medicina que corre detrás de los síntomas para abrazar una que se anticipa”.
Su propuesta vincula el avance científico con las decisiones cotidianas, el entorno y las relaciones humanas, recordando que la verdadera revolución no será “curar más, sino enfermar menos”. A ello sumó una pregunta clave en su trabajo: ¿qué sentido tiene acumular tantos datos si prevenimos tan poco?.
La era de la salud anticipada
En su presentación, la académica describió tres pilares para pensar la salud del futuro: la ciencia y la tecnología; la inteligencia artificial y la big data; y las relaciones humanas. “La respuesta no está afuera, no está en los laboratorios, no está en los algoritmos, sino que está adentro, en cada ser humano que decide cuidarse”, afirmó. Con esa idea explicó el paso desde una medicina reactiva hacia otra que identifica señales celulares tempranas, pequeñas pistas que “dejan un rastro químico enorme y se transforman en las notas a pie de página de una enfermedad”.
La Dra. Leal mostró cómo tecnologías de alto rendimiento, como la proteómica, permiten leer ese lenguaje invisible y anticipar desequilibrios antes de que aparezcan síntomas. Para ilustrarlo, comparó el ADN con una gran biblioteca y a las proteínas con “la obra de teatro en tiempo real”, metáfora que refuerza su visión del cuerpo como un sistema dinámico y adaptable.
Inteligencia artificial y biomedicina: un nuevo microscopio
Un punto central de su exposición fue la inteligencia artificial, herramienta que definió como “el nuevo microscopio”, no porque observe células, sino porque identifica patrones entre miles de datos imposibles de interpretar a simple vista. Hoy existen algoritmos capaces de combinar información clínica y proteómica para detectar biomarcadores, ajustar dosis y predecir riesgos, incluidos los asociados al cáncer. Esto abre, señaló, “la puerta a una medicina realmente preventiva”.
La proyección de esta biomedicina incluye sensores biológicos miniaturizados, parches inteligentes y modelos virtuales como los gemelos biológicos digitales, que podrían simular órganos para anticipar respuestas a tratamientos. Estas posibilidades, advirtió, deben ir acompañadas de una reflexión ética: “La biología puede anticipar la enfermedad, pero solo la ética puede anticipar los errores de la humanidad”.
Nuevos avances: organoides, biopsia líquida y exosomas
La académica también presentó avances que hoy transforman la investigación biomédica. Entre ellos destacan los organoides, pequeños cultivos tridimensionales derivados de células madre que replican funciones de órganos reales. Su equipo trabaja con organoides obtenidos de pacientes con cáncer de vesícula biliar, los que permiten probar terapias antes de aplicarlas en personas.
Sumó la biopsia líquida, una técnica que identifica rastros tumorales a partir de muestras de sangre, y el estudio de los exosomas, vesículas que transportan información relevante para el diagnóstico temprano. Estas herramientas, explicó, son esenciales para enfrentar un cáncer especialmente prevalente en La Araucanía, donde “una de las características de este cáncer y por qué es tan mortal es que no da síntomas hasta estadios avanzados”.
La dimensión humana de la prevención
Aunque gran parte de su trabajo se basa en tecnologías de punta, la Dra. Leal insistió en que la prevención también depende de las decisiones diarias. Factores como la alimentación, la actividad física, el ambiente o las predisposiciones genéticas actúan durante décadas. En una entrevista con Cooperativa Ciencia señaló que la prevención ya no pertenece solo al ámbito médico o científico: “Ya abarcó otros pilares igual de importantes, sobre todo colocando a la persona en el centro”.
Por eso valoró la importancia del Congreso Futuro como un espacio que conecta la investigación con la comunidad y permite compartir responsabilidades frente al desafío de anticipar enfermedades.
Reflexiones finales
Al cerrar su exposición, la académica usó el “espejo verde” de las plantas para explicar la salud como un equilibrio del ecosistema interno y externo. Así como un agricultor observa el suelo o el agua para entender un cultivo, la salud –afirmó– también depende de ese entorno. “No puede existir una humanidad sana en un planeta enfermo”, expresó.
De esta manera, la participación de la Dra. Pamela Leal Rojas reafirmó el aporte de la investigación desarrollada desde regiones, especialmente desde la Universidad de La Frontera, a los debates actuales sobre biomedicina, prevención y ética en la era de la salud anticipada.
Más
Noticias