El Núcleo de Ciencias Sociales de la UFRO suma dos nuevos hitos en el avance de este ámbito a nivel país. Primero, se hará cargo -junto a la Biblioteca Central- de la digitalización de cientos de archivos secretos de la dictadura, y segundo abrirá una puerta para que cualquier investigador del mundo pueda acceder a este material, que cuenta la historia oculta de la educación chilena durante la época del régimen militar.
Lo que comenzó con las ganas de querer contar una buena historia y hacer bien el trabajo, terminó con el hallazgo de cientos de archivos secretos de la dictadura militar. Una investigación sobre el movimiento estudiantil llevó al periodista Mauricio Weibel a indagar durante más de un año en el Archivo Nacional, donde descubrió que en el ámbito de la educación, los registros de la época daban cuenta de cómo el aparato represor persiguió, hostigó, vigiló, sancionó y censuró a directores, profesores y estudiantes.
Parte de esos archivos pronto estarán a disposición de investigadores interesados en el tema, ya que el Núcleo de Ciencias Sociales en alianza con la Biblioteca Central de la UFRO, digitalizará y clasificará los documentos que Weibel rescató en su investigación.
“Este es un material único que permitirá hacer distintos tipos de análisis y será una gran contribución para el desarrollo de las ciencias sociales, el mundo académico y en especial para la UFRO”, dijo el periodista, quien además termina su Doctorado en Estudios Americanos en la U. de Santiago de Chile.
Rescate de la memoria
Los primeros documentos a los que tuvo acceso Weibel llamaron su atención, pues en todos se consignaba “con copia al archivo”. Con incredulidad buscó más antecedentes, y lo que en un inicio fue una sorpresa de proporciones, dio paso a la certeza de que en el Archivo Nacional de Chile estaba la prueba de lo que se había negado por tantos años. La información que emanó de diversos ministerios -Ministerio de Educación, Ministerio del Interior, Ministerio de Defensa, por citar algunos- y de autoridades militares vinculadas al ámbito, estaba ahí y a disposición de quien quisiera indagar.
Para la investigadora, Dra. María Olga Ruiz, impulsora de la Línea de Investigación de Historia y Memoria Social, contar con este material es una de las grandes posibilidades de seguir explorando en este campo.
“Son fuentes directas que nos permitirán conocer las texturas cotidianas de la represión, como el terrorismo de estado se manifestó en cosas concretas, como esos gestos afectaron la vida de los chilenos. Hay documentos, memos, cartas, invitaciones que dan cuenta como toda esa maquinaria del terrorismo tuvo una dimensión burocrática, que se traduce en cientos de archivos, que muchos pensábamos que no existían”.
A partir de esto, y según la Dra. Ruiz, se abren posibilidades infinitas para hacer investigación sobre un tema tan sensible y presente en la memoria de muchos chilenos. Acceder a estos documentos obligará a los cientistas sociales a repensar las discusiones que se han forjado en torno a la dictadura.
“Vemos que hay roles políticos que estaban invisibilizados. Por ejemplo la CNI no solo era un aparato represivo, sino que asumió funciones políticas y en paralelo descubrimos como muchos civiles se sumaron a la colaboración: directores vigilando profesores, profesores vigilando y denunciando apoderados y a estudiantes. Tener acceso a ese material permite revisar todas las nociones que teníamos”.
EL ROL DE LA BIBLIOTECA CENTRAL
Para el Director de Biblioteca y Recursos de la Información, Roberto Araya, contar con este tipo de archivos reviste un enorme valor histórico, tanto por el período que abarca, como por los temas y las fuentes -muchas de ellas inéditas- que contiene. “La Biblioteca Digital UFRO se verá enormemente enriquecida con una colección vinculada a la memoria nacional. Vamos a digitalizar y catalogar uno a uno estos documentos, para facilitar el rescate para fines investigativos o de información ciudadana”.
Araya recalcó que hace poco menos de un año, la unidad que dirige reformuló su misión y visión y en ambos casos se planteó tres nuevos objetivos prioritarios y estratégicos: democratizar el acceso a la información, liderar el rescate patrimonial y contribuir en los esfuerzos por preservar la memoria social. “En ese contexto, la digitalización de este archivo es absolutamente compatible con cada uno de estos propósitos”, concluyó.
RESPONSABILIDAD SOCIAL
Para la Directora del Núcleo, Dra. Marianela Denegri, el tener estos archivos supone producir conocimiento científico con la capacidad de conectarse con aquellas temáticas que le interesan a la sociedad. “Cumplimos con nuestra responsabilidad social, sentimos que estamos cumpliendo con la misión que tenemos, pues desde la academia seguiremos respondiendo preguntas de por qué pasó lo que pasó”.
La agenda contempla que para fines de septiembre estén los archivos digitalizados y que para el primer semestre de 2017 estén debidamente catalogados. Un segundo momento es buscar fondo para construir un archivo de tipo oral y rescatar los testimonios. En paralelo se buscará financiamiento para hacer una nueva búsqueda en el Archivo Nacional y completar lo que ya existe.
Escrito por: Lorena Espinoza Arévalo – Periodista Institucional – Email: lorena.espinoza@ufrontera.cl
Vicerrectoría de Investigación y Postgrado




